Sharif: El retorno del Increíble

By 3 marzo, 2016general, musica

Según la conocida teoría del monomito, elaborada por Joseph Campbell en su libro “El héroe de mil caras”, los grandes relatos heroicos, surgidos en las épocas y regiones más dispares, comparten, en esencia, una estructura común. Desde Ulises hasta Luke Skywalker, desde Buda hasta Frodo Bolsón, los protagonistas de las epopeyas recorren varias fases en su periplo, siguiendo un guión preestablecido, que se repite una y otra vez:

“El héroe se lanza a la aventura desde su mundo cotidiano a regiones de maravillas sobrenaturales; el héroe tropieza con fuerzas fabulosas y acaba obteniendo una victoria decisiva;el héroe regresa de esta misteriosa aventura con el poder de otorgar favores a sus semejantes”.

A primera vista, Sharif Fernández no gasta pelaje de héroe mitológico. Tirando de manual, podríamos, más bien, encajarlo en el perfil de “antihéroe” (disculpen lo manido). Al fin y al cabo, como él mismo proclama:

“Mi verso es para aquel que perdió el rumbo,

para el que huye de este mundo de caretas.

Pa’ los poetas que parecen vagabundos,

y pa’ aquellos que llegaron los segundos a la meta”.

Y, sin embargo… ¿qué quieren que les diga? Ni una cosa ni otra. Si de algo tiene pinta este muchacho, es de tipo normal. Recuerda a ese chaval del barrio al que conoces de toda la vida. Al hijo de la vecina, con el que jugabas de crío. El mismo con el que frecuentaste recreativas, y con el que te metiste en más de un lío –y más de dos–. Una figura entrañable, sin duda. Pero de ahí a heroica, va un trecho.

La cosa cambia cuando te asomas a su obra. Ahí la épica se hace patente de inmediato:

“Con el tenaz acero del tiempo forjo espadas,

con la áspera piel de la experiencia, escudos;

construyo con montones de papeles, barricadas;

con el vigor de las palabras destruyo muros”.

En un tiempo gris en que lo insustancial es norma, que un chico de barrio sea capaz de sacudir el alma de sus iguales a través de la palabra, debe considerarse una heroicidad, por no decir un milagro. Pero Sharif lo consigue con aparente facilidad. Su verbo fluye de manera natural. Sin artificios. Sin cacareos. Su mensaje pone de acuerdo a las distintas generaciones porque es honesto y universal:

“Amor y poesía son la antorcha que alumbran la nada

El resto por aquí solo es atrezzo, flor de cerezo”.

(…)

Parece que fue ayer cuando, siendo apenas un niño, comenzó a tirar rimas en las calles de nuestra ciudad, una plaza a la que el rap es inherente, como lo son la niebla o el viento. Parece que fue ayer, y, sin embargo, pasó un cuarto de siglo. Por el camino, el héroe halló poderosos aliados –el hip-hop ebullía en las calles–, y también formidables adversarios –los propios de un género cercado por los prejuicios–. Pero su lápiz y su cuaderno devinieron en armas invencibles. Con ellas, ensanchaba, a cada paso, los confines de su genio. Siguió refinando su estilo hasta elevar las palabras a otro plano, donde dejaron de ser palabras para convertirse en proyectiles para el alma. No por casualidad, le apodaron El Increíble. Aprendió a manejar las energías y a catalizar las emociones. A clavar versos como puñales y a curar, con su dolor, el dolor de otros.

Hoy, ya con un sillón a su nombre en el Olimpo, vuelve a casa, donde todo comenzó. Y no lo hace con las manos vacías. Porta un vellocino de oro titulado “Bajo el rayo que no cesa”.

Su último trabajo es mucho más que un simple disco. Es la fotografía de un artista en estado de gracia. Un ejercicio de madurez. Una declaración de principios. Una antología de momentos que harían estremecer al hombre de hojalata. Una bofetada a la impostura y un canto al amor, y a la poesía.

Son tantas las virtudes que condensa, que uno podría pensar que nos hallamos ante un epílogo sublime, ante el colofón brillante a una trayectoria que adivina su final. Entonces, caes en la cuenta de que el tipo apenas ha mediado la treintena. Que su talento acaba de despegar. Que con su primer libro de poesía recién publicado –una joya del todo recomendable–, es seguro que ni él mismo atisba sus propios límites.

El Increíble, completado el viaje a Ítaca, hace parada y fonda en Las Armas, antes de lanzarse a buscar nuevas aventuras. El corazón y las entrañas son su única bandera. El micrófono, la llave que libera a la bestia. Recibamos al paladín en loor de multitudes.

“Deja que te explique que no soy especial,

sólo soy libre,

invito al público a mi ritual

y hago que su alma vibre”

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Info
Fecha: 11/ 03/ 2016
Hora: 22:00h
Lugar: Sala Principal
Entradas: Ant 10 € / Taq. 15 €

Venta de entradas:
– Físicas en
— Comun20
— Undercrown
— The Sneaker One
– Online
https://www.ticketea.com/entradas-concierto-sharif-sala-las-armas-zaragoza/

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