Loquillo desplegó salud y rock and roll en Las Armas

By 19 marzo, 2016general, musica

Ayer tuvo lugar el principio del fin o el fin del principio. Se acabaron los ensayos porque ayer comenzó la gira de Salud y Rock and Roll, último y apabullante disco del Loco. Más potente y enérgico que nunca, y cómplice como siempre, el título del disco no es baladí. Incluye una declaración de intenciones más que evidente: el Loco goza de una envidiable salud rocanrolera, y como es sabido no hay mejor lienzo para retratarla que un escenario. Un metro noventa y cinco de elegancia sólo se pueden mantener sobre una estructura saludable. Como él ha dicho varias veces, es asiduo del ejercicio físico, y vaya si se nota. Ayer, secundado por una banda de compinches en plena forma, dieron al respetable un buen repaso de carisma escénico.

En una línea de coherencia con el discurso que mantiene desde el principio de su carrera, empezó a correr sin mirar atrás. Abrió el show la canción que da título al disco y no se apeó del tercer milenio hasta transcurridos once o doce temas. Creo que tengo superpoderes. Se me ocurrió comentar que no estaban dándole mucha cancha a Sabino ni al tramo noventero, y antes de que acabara de decirlo empezaban a sonar los acordes de El Rompeolas, atacada por cierto con una excelente pedal steel guitar a cargo del recién incorporado Mario Cobo, seguida poco después de Carne para Linda. La parroquia se empezaba a derretir, y ese fervor se entremezclaba con consignas pasionales e ideológicas, por momentos de rigurosa y tristísima actualidad. La Europa que ganamos, la España que perdimos… el público se sentía concernido. Para la retina de un servidor quedará una canción que Loquillo interpreta como si fuera la última de la historia de la música, Territorios libres.

A la vez, ese concierto sirvió para echar un vistazo a la sala de máquinas de la banda. Desfilaron miles de guitarras por las manos del citado Cobo, Josu García y del inefable Igor Paskual, apuesta del Loco con sabor de veteranía tras más una década y media haciendo las veces de primera espada del capo. ¡Importante! Igor presenta hoy su nuevo disco, Tierra firme, en Las Armas.

El concierto de ayer tuvo lo que tienen los conciertos de Loquillo. Un clima. Una atmósfera particular. Es más que querido o respetado, es idolatrado. Por lo que pasa durante las canciones y en la periferia de las mismas. Es siempre un placer ver cómo ejerce la jefatura una estrella de rock, dentro y fuera de su distrito. Y siempre regala una perla a la concurrencia. Ayer hizo encender las luces para detener una trifulca: «No quiero problemas; esta noche el único problema aquí soy yo». Eso sólo lo puedes decir si te llamas José María Sanz, Loquillo.

La conclusión es obvia, y es que todo está a punto. La banda está más fuerte que nunca y Loco con el músculo tonificado por las tablas. Joder. ¡Qué difícil es seguir el ritmo a esta gente! Uno puede, como mucho, soñarlo. Pero para eso hacen falta toneladas de salud y Rock and Roll.

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