La tenebrosa invitación de Ciclonautas

By 26 mayo, 2016musica

Bienvenidos los muertos, se titula. Y hace honor al tono de sangre con que están escritas las palabras en el pergamino de la cita con la que nos convocan.

 

Estimado Sr. Muerto:

Por la presente queda usted invitado a una sesión de electricidad y bruma. El encuentro será convenientemente amenizado con las canciones de que se componen Qué tal? Y Bienvenidos los muertos, los dos discos de Ciclonautas, banda nueva a la par que veterana. Los componentes de dicha formación quedarán muy agradecidos a los asistentes al recital que, sin duda, ofrecerán gustosos. Por ello nos gustaría contar con su presencia si su agenda le permite la asistencia al evento y quedamos a su disposición para cualquier información adicional que necesite.

Sin otro particular, reciban un cordial saludo.

Ciclonautas – Las Armas.

PD.: Etiqueta.       Caballeros: cualquier complemento de tipo óseo.

                                  Señoras: cualquier complemento de tipo óseo.

 

La música de Ciclonautas es rock puro contaminado por el polvo del desierto. Esto es así. Despojos de pollo, montañas de neumáticos, arena seca, trémulas calaveras de buey, fiestas de no muertos: vean el vídeo de Bienvenidos los muertos con el volumen a toda hostia y nos empezaremos a entender. Oyendo por primera vez su disco mis botas de punta quedaron embadurnadas de barro como por ensalmo, encendí la tele y ponían Abierto hasta el amanecer. Lo vi con meridiana claridad: Ciclonautas podía ser la banda sonora de las peleas en La teta enroscada. Una voz que se encuentra en la frontera que separa la cazalla del aguardiente y una música que rejuvenece a los duros de los ochenta y los noventa (El Drogas está en las marismas de sus inicios, como lo están Marea, Iñaki “Uoho” Antón o Loquillo, entre otros).

Ciclonautas hacen rock que desprende fortaleza, por más que den la bienvenida a quienes no la tienen. Rock grasiento, vigoroso, truculento. Un rock que también se puede interpretar con una guitarra acústica desnuda, y por eso resisten tan bien como lo hacen en los medios tiempos. Como apunte personal, puedo decir que las lágrimas que resbalaban por mis mejillas periódicamente desde que se disolvieron los Barricada, detuvieron su deslizamiento, han empezado a subir por mi careto y meterse dentro de mis ojos.

A veces duele, pero les aseguro que vale la pena.

 

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