Fantasma#3: Una historia de la que ya han pasado diez años

By 18 noviembre, 2016general

Esta es la historia de tres músicos de talento que unieron fuerza en unos tiempos menos complejos para crear unas canciones bellísimas, hijas de un momento y de un lugar. Zaragoza, las calles y las noches. Vinadé, De la Rosa, Roca. Los tres caballeros de la independencia española. ¿Quién sería el Pato Donald?

Julio de la Rosa había disuelto El Hombre Burbuja. Entre vivas, la banda que mejor representó la unión entre Silvio y Lagartija Nick, había quedado atrás. Eran tiempos de poemas y canciones, de discman con bases programadas, de teclados con el mástil de una guitarra: Julio publica su primer disco en solitario, MOS en el año 2004 y en el 2006 el segundo: Las leyes del equilibrio. Un disco ruidoso, intenso, de esos que masticas una y otra vez si que se ablande.

Pau Roca era el guitarrista de la Habitación Roja (sigue siéndolo, claro), que había tenido como mánager a Jose Lapuente en el final de los noventa, cuando grabaron y publicaron sus primeras canciones con Grabaciones en el Mar. En el año 2006 había aparecido Dirán que todo fue un sueño, un disco grabado en Noruega, donde se había trasladado Jorge, el cantante de la Habitación. De Noruega ha Zaragoza hay mucho tiempo para pensar. No era la primera vez que Pau hacía sus pinitos fuera de la banda madre, su proyecto Electra es una joya de poesía delicada grabada junto con Natalia de Nosoträsh, pero las cosas empezaban a ajustarse:  Sergio Vinadé había hecho un parón con Tachenko. En Mayo de 2006 había aparecido el último disco de la banda en Grabaciones en el Mar, Las jugadas imposibles. Iban a pasar dos años antes de que apareciera Una vida pide otra con Limbo Starr. Si uno revisa los créditos de “Las jugadas imposibles” puede ver que en la grabación de las maquetas había participado Pau. Los tres grandes, a las puertas. ¿Quién sería el primero en llamar?

El Fantasma de los Ojos Azules, en realidad el segundo Fantasma de los Ojos Azules, el de la calle La Paz. Allí, en un lado de la barra Sergio Vinadé y en el otro Pau Roca y Julio de la Rosa. Chet Baker o Pekenikes, Mark Kocelek o Sr.Chinarro. Cuenta Vinadé: “El Fantasma era el epicentro, pero la amistad y la admiración que había entre nosotros era muy importante. Cero que los tres éramos conscientes de que había un territorio común que podíamos explorar y que además matizaba la forma que cada uno teníamos de expresarnos. Es evidente que sin una barra por el medio y horas de charla, esto no se hubiera materializado, pero al final sucedió”.  Julio de la Rosa habla de aquel Fantasma de los Ojos Azules y de la simbiosis creativa: “El lugar de reunión humano. Nos entendíamos bien y siempre nos estábamos estimulando musicalmente. Escucha esto…mira lo otro, etc.”

No podemos olvidar a otro responsable, prácticamente directo, del proyecto Fantasma#3, el tristemente desaparecido Rafa Angulo, por entonces responsable de la edición aragonesa de la revista Mondo Sonoro. Lo recuerda Pau Roca: “La idea del disco surge, como otras muchas buenas ideas, de noche y viniéndonos arriba. En el Fantasma y todo ello, claro, instigado por el muy añorado Rafa Angulo”.

Los rumores iban creciendo, como recuerda Julio, responsable del Mar de Dios, uno de los locales referentes en aquella época en la noche zaragozana: “Recuerdo estar con Oscarchu en el Fantasma y decirme que estaban reunidos en casa de Vinadé componiendo canciones. Me comía la curiosidad de qué podían hacer estos tres fieras juntos. No hacía mucho, a través de Rafa Angulo, había conocido a Julio de La Rosa y su directo me dejó realmente impresionado.”

La grabación fue casera. Casera de casa. Así, sin más. En los créditos del disco pone, textualmente: “Grabado por Pau Roca y Julio de la Rosa en casa de Sergio Vinadé”. Punto.

Las canciones, en este caso el proceso de creativo y de grabación, fue bastante parejo, como recuerda Vinadé: “Partíamos de una idea musical y de los textos que Julio tenía y que quería compartir con nosotros”. Pau Roca: “Teníamos cada uno ideas instrumentales y Julio puso la letra. La verdad es que fue todo bastante fluido y natural.” La palabra fluido es la más repetida: “ Sí, ya que el hecho de hacerlo en casa y grabarlo todo con cosas cotidianas y sistemas rudimentarios facilita las cosas. Hubo ideas claras y otras menos. Las menos acabaron siendo las más divertidas por otro lado, ya que nos permitían jugar con todo, que era un poco el fondo de la cuestión.

Julio de la Rosa aportaba los textos. Como curiosidad, la letra de Un sueño aparecería como poema en el libro Tanto rojo bajo los párpados (El Chorrito del Sur, 2006) bajo el título Sueño#27, lo mismo que La chiflada del paraguas. “Las letras fue lo último que se hizo. Mientras íbamos montando los temas en casa de Sergio con el ruido de fondo de su lavadora (que acabamos grabando e incorporando la último tema), yo iba proponiéndoles temas para las letras, incluso versos, que nos ayudaban a darle sentido a los arreglos que íbamos haciendo.”

Aunque como cuenta Pau Roca: “Probablemente la grabación incumplía más de la mitad de las reglas de sonido existentes. Yo tenía una tarjeta de sonido y un par de micros y con ese exiguo material y un amplificador pequeño fuimos grabando las pistas en casa de Sergio”. Es más: “Recuerdo que no teníamos pie de micro y usábamos un montón de libros para aguantar el Senheiser.”

Algunas guitarras acústicas, baterías y percusiones, además de la mezcla y máster fue realizado en Estudios Brazil en la capital de España por Javier Ortiz.

“Sí, al final decidimos ir a Estudios Brazil para darle el toque final, que sonara con cuerpo, ya que creíamos que la ocasión lo merecía”, recuerda Sergio Vinadé. “ Queríamos darle un acabado más pro y fuimos a los Estudios Brazil. Allí grabamos todas las voces bien y metimos algunas pistas extras. También mezclamos el disco” cuenta Pau Roca.

Pau Roca toca la guitarra eléctrica, acústica, española, armónica, piano, e-bow, trompeta y hace coros y palmas.

Julio de la Rosa toca guitarra acústica, bajo, armonio, guitarra eléctrica, percusión, piano, metalófono, bombo, caja, melódica y flauta, hace coros y es voz solista en todos los temas excepto Todo puede ser, De alfileres y estrellas y Canción para no pensar en la que la voz solista es de Sergio Vinadé que también toca el bajo eléctrico, la percusión, la guitarra española, melódica, shaker y hace coros y palmas.

Los únicos invitados son Fernando Martin-Consuegra que toca el piano Ana y Ainhoa que hace coros en Robinsones.

David del sello Limbo Starr, que fue uno de los primeros en escuchar aquellas canciones en un cd-r: Nos explicaron la génesis, la motivación y cómo se grabó: “contraviniendo todas las leyes de la técnica”, en sus propias palabras. En esencia se trataba del fruto de la clásica conversación de barra de bar en la que músicos cercanos fantasean con grabar juntos un álbum, algo que raras veces ocurre, y en este caso a celebrar en sí mismo, dado el talento de los tres.

Con las canciones grabadas había que buscar discográfica. En aquel momento entra en acción David López de Limbo Starr, que había sido el mayor valedor de El Niño Gusano durante su breve etapa multinacional a final de la década de los noventa: “Un día nos llamó Sergio Vinadé para decirnos que había grabado un álbum en Zaragoza junto a Pau Roca y Julio de la Rosa, y que les gustaría que lo escuchásemos para valorar su publicación. Encantados, quedamos en el Limbo Club y una tarde se pasaron los tres con un CDR acreditado a Fantasma #127, que llevaba por título “Los amores ridículos”, igual que el Libro de Kundera. Nos gusta escuchar las propuestas en soledad, porque es un papelón hacerlo por primera vez delante de su autor, pero accedimos por deferencia a los tres, especialmente por la amistad con Sergio, labrada desde la época de El niño gusano, cuando tuve la fortuna de trabajar con ellos siendo el A&R de RCA. Tomamos algo y charlamos brevemente antes de ponerlo.  Con cada canción nos entusiasmamos más, tanto por la calidad de cada una de ellas como por el «ambiente» del conjunto, que son las dos condiciones que más valoramos junto a la personalidad del artista. Así que antes de que acabaran de sonar todas ya estábamos convencidos de que lo queríamos publicar. A partir de ahí todo empezó a tomar forma de la manera más fluida. Les sugerimos que cambiaran el nombre por Fantasma #3 (dado que eran un trío, aunque también porque nos encantan Spacemen 3), Carmen trabajó en el diseño gráfico (y a todos nos gustó mucho), y poco más…”

El 27 de noviembre de 2006 aparece Los amores ridículos acreditado a Fantasma#3 y editado por Limbo Starr.

Para presentar Los amores ridículos en directo la formación básica incluía a Julio en la voz y guitarra, Pau en la solista y voces y Vinadé en el bajo y la voz.  En la batería se alternaron Alfonso Luna (miembro de Tachenko y ahora batería de, entre otros, Lost Tapes) y Laurent Castagnet (que había tocado en Especialistas y ahora se le puede ver tras los parches con Loquillo). Como recuerda Julio: “Es muy sencillo tocar con buenos músicos. Ni siquiera ensayamos demasiado. Y era especial salir de bola con gente con la que no estás acostumbrado a hacerlo: sus rutinas, sus hábitos, etc.”

El repertorio incluye los temas del disco y como recuerda Pau Roca: “Como no había suficientes canciones tocábamos una canción de cada uno de nuestros grupos. Funcionábamos muy bien. Lo recuerdo como una época muy chula.”

Recuerda David López: “Hicimos muchos conciertos, recorrimos muchos kilómetros en la “Bernardina”, lo pasaron e hicieron pasar muy bien y unos meses después, ahí quedó…”

La gira comienza en diciembre de ese mismo año en el Centro Cultural Laín Entralgo de Zaragoza y después en Enero retoman haciendo paradas en la Lata de Bombillas de Zaragoza, Barcelona, Valencia y Madrid. En Febrero recorren Levante, con fechas en Murcia, Albacete y Alicante y en Marzo gira por Andalucía. Graban en Febrero un concierto para Radio 3 y tienen una noche inolvidable en Barcelona según Sergio Vinadé.

Julio nos cuenta: “Después de haberlos visto en la Lata de Bombillas quise que para el aniversario de El Mar de Dios -el siguiente verano de la publicación del disco- vinieran a tocar. Incluso se llegó a anunciar el concierto, pero una semana antes Julio de la Rosa confirmó su baja y Sergio Vinadé nos ofreció a Tachenko como grupo sustituto. A la cual no voy a poner queja alguna, al revés, solo lo puede agradecer. Poco después, no recuerdo quién fue, me confirmaron la separación ante las dificultades para poder juntarse para todo. Dejaron un gran disco, qué lástima que solo fuera uno.”

Sergio Vinadé: “Los tres aprendimos mucho los unos de los otros, de la forma de hacer canciones y de la forma de interpretarlas. Fue un momento especial, tuvimos que hacer un esfuerzo para encajar todas las fechas, grabación, giras…pero mereció mucho la pena ese esfuerzo. Un esfuerzo que, por otra parte, no pudimos repetir.” Una lástima, como recuerda Pau Roca: “Julio y yo llegamos a hacer algunas canciones para el segundo disco y al no llegar a grabarlo tanto Julio como yo las utilizamos. Julio incluyó un par en un disco suyo y otra en una obra de teatro y yo usé una que acabó en el disco de Litoral con el título de Un segle de paisatges. La verdad es que había ideas muy buenas. Lástima que nunca llegáramos a grabar el segundo disco.” Y Julio de la Rosa: “No estábamos tan liados como ahora que resultaría imposible. Pero por entonces teníamos cosas que hacer, nos motivaba tanto lo que traíamos entre manos que no nos preocupaba dejar otras cosas de lado. Fue una experiencia muy bonita: tres seres de distintos planetas en un universo común.”

Como detalle final durante la gira de su disco El Espectador del año 2008 Julio de la Rosa reunió a una banda que incluía a Pau Roca en la guitarra solista y que tocó durante del mes de abril de aquel año en Valencia y Madrid.

Las últimas palabras, para David López, en el décimo aniversario de la edición del primer y único disco de Fantasma#3: “Queda el trabajo, queda el recuerdo y el disco, disfrutable de la misma manera que el primer día, con ese aroma clásico en el que se percibe que lo único importante es el momento, en este caso (y por fortuna) registrado y a disposición del mundo.”

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