Por Octavio Gómez Milán.
A Ezra Furman le falta el aliento todos los años a los que canta, Ezra Furman lo acompañaban los arpones y ahora una banda de niñatos cantan los grandes éxitos de los países imposibles mientras leen “Crimen y castigo”.
Ezra Furman es clásico y moderno, es voz y guitarra, es metales estupendos, es como el aire que exhala Robert Zimmerman en un día de esos en los que nadie te escucha a través de la nieve.
A Ezra Furman, como a Chuck Berry, nunca los veréis tocar un viernes por la noche, pero no se perderá ni un solo pase de mambo un domingo por la tarde.
¡Oh Ezra, qué bella tonada al piano! ¡Oh Ezra, aligera esas trompetas!
Ezra Furman abre la enciclopedia del rock por el punk melódico, el doo-woop, el folk que canta a las lunas de plata y cuando llega al final tiene los dedos negros de tanto tocar.
Ezra Furman invitó a bailar a Paul Westerberg y Paul le dijo que sí.
Ezra Furman vende abono americano en pleno Londres y usa una nasalidad aprendida en la Albión para capturar tu corazón.
El diablo le dijo a Ezra Furman una vez: “Nadie me cortó el pelo como tú”.
Ezra Furman enterró tan profundo su corazón que ahora no puede recordar si alguna vez tuvo. Ahora dime, dime que tú podrías cambiar.
Más información del concierto: http://www.alasarmas.org/d01nov2015ezra-furman/