El tour de la tapa

By 10 noviembre, 2016general

La sabiduría popular nunca dejará de sorprendernos. Esas frases manidas, y en algún momento carentes de sentido que llevamos escuchando prácticamente desde que éramos pequeños, a veces parecen hacerse realidad. Eran frases concisas, sentencias que solían aludir a cualquier aspecto de la vida cotidiana, por nimio que fuese y pretendían que nosotros, con el poco raciocinio que por entonces teníamos, reflexionáramos y cayéramos en la cuenta de que, efectivamente, aquel conjunto de palabras ordenadas expresaba poco menos que una verdad universal.

Uno de los enunciados con el que seguro que de niños no estuvimos nada conformes era aquel que aseguraba que lo bueno se da en pequeñas dosis. Esto es algo que, en situaciones normales, nuestro egoísmo natural sigue sin aceptar o consigue ser transigente pero a regañadientes y sin mucho entusiasmo. Sin embargo, al hablar de gastronomía, el concepto abstracto de esencia o de alma parece despertar sentimientos encontrados y trae a la mente otros más concretos, combinaciones simples o complejas de alimentos que acostumbramos a comer en pequeñas cantidades: las tapas. Un manjar que nos trae a la cabeza noches con amigos y cuyo origen etimológico se remonta a la costumbre de tapar copas y vasos, generalmente de vino, con rebanadas de pan o con un trozo de jamón e impedir que entrasen moscas o polvo.

La idea de tapa, tal y como se entiende hoy en día, proviene de la época de escasez de alimentos que siguió a la guerra civil española pero desde entonces ha ido evolucionando y ha conseguido colarse en los fogones de cocineros reconocidos como Ferrán Adrià.

Todas las ciudades españolas presentan una gran variedad de bares, tabernas y cantinas en los que se sirven estos pequeños aperitivos y Zaragoza no es la excepción. En la capital aragonesa estos locales tienen mucha aceptación y son muy frecuentados tanto por los propios zaragozanos como por turistas. Algunos de estos bares que no puedes dejar de visitar son los siguientes:

  • La Republicana: Es un clásico bar de tapas que se encuentra en el Tubo. Se fundó hace 33 años como Café Recuerdos y hace 19 pasó a ser La Republicana, un bar cuya decoración recuerda a las casas antiguas y cuya esencia se traduce en la comida casera. La especialidad de este local serían las migas, los huevos rotos o los Huevos a La Republicana, una combinación de patatas, tomate, ajos, huevos, cebolla, laurel, jamón y azúcar que acaba por conformar las tonalidades de la bandera tricolor.
  • La Pilara: Uno de esos locales que, en fin de semana, permanecen abiertos hasta la madrugada y adaptan sus especialidades al momento del día en el que se encuentra. En cuanto a tapas, la más solicitada y la que da le da el nombre, es el solomillo al cava.
  • Casa Pedro: es un lugar de tapeo innovador que apuesta por la creatividad y el exotismo en sus platos. Una de sus tapas más demandadas es el tataki de atún marinado en salsa sambaizu, una salsa japonesa compuesta por soja y mirín o azúcar.
  • Casa Juanico: La Casa Juanico apuesta más por la cocina tradicional y el aperitivo que le otorgó el Premio a la Tapa Oficial de Aragón en la Exposición Universal de Sevilla de 1992 fue la tapa de “jamón con chorreras”, hecha a base de huevo duro, jamón york y queso.
  • Bar Marly: Es un bar situado en pleno centro de la ciudad que desde su fundación se ha dedicado fundamentalmente a hacer fritos, croquetas y pinchos de todo tipo, pero también solomillo, alcachofa, chistorra…
  • El Ángel del Pincho: Su esencia se basa en el eclecticismo y la fusión. En sus fogones se mezclan la cocina aragonesa, la argentina y la japonesa, que da como resultado creaciones como la tempura de verduras con langostino o las empanadas argentinas.
  • Bar cervino: Es una de las referencias del tapeo en Zaragoza. Lleva 32 años a cargo del propietario Juan José Navarro y su especialidad son las tapas, montaditos o raciones acompañadas de una amplia variedad de vinos.
  • Bar estudios: Es un local de ambiente joven en el que destacan las tablas de quesos, aclamadas como unas de las mejores de la ciudad, los ahumados, los embutidos y los patés.
  • Los Vitorinos: Se trata de una antigua taberna con gran variedad de tapas de corte tradicional entre las que sobresale el montadito de jamón con foie y una cama de setas.

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