¡Reincidentes en Las Armas!

¡Joder, joder, joder! Reincidentes en Las Armas, se llena la boca sólo de decirlo. Treinta años de compromiso con la revolución  nos mirarán desde el escenario este viernes. No es fácil mantenerse en pie sin palmar en el intento y esto no son palabras vacías: los cantos de sirena que te vuelven gilipollas suenan muy agudos en los tímpanos del que tiene algo que decir. Y muy pesados cuando esa fidelidad se mantiene incólume desde hace tres décadas.

Reincidentes siguen en la brecha y no se callan una. Todo aquello que de asqueroso hay en nuestra sociedad lo han criticado desde el minuto uno. De hecho, la formación nació en Sevilla al calor de unas sonadas protestas universitarias; había una promesa en ese germen. Además, lo hacen desde unos parámetros de calidad literaria que otros grupos parecen olvidar (estancarse en el caca, culo, pedo, pis, con mucha distorsión y mucha tralla de fondo: esa tentación maravillosa), habida cuenta de los homenajes a Miguel Hernández o Silvio Rodríguez, entre otros muchos.

Chiapas, Palestina, Cuba, Sáhara Occidental. La lista de reivindicaciones no acaba jamás. Pero no hace falta ir tan lejos, porque Reincidentes ponen voz a los jornaleros andaluces que se parten el lomo para mantener los privilegios del señorito mientras entrena para sus competiciones de saltos a caballo. Gritan también desde las gargantas de las mujeres maltratadas, para los oídos de los humillados y en honor de los invisibles. Tienen una perspectiva nítida y la defienden, y eso implica meterse en berenjenales. “La banda andaluza del rock radical vasco” tiene arrestos para rato. El último berenjenal ha sido la forma de trabajar su propio trabajo, Awkan. No se me ocurre mejor forma de manifestar el respeto por sí mismos que autogestionándose, no plegándose ante ningún sello. Y, por cierto, les ha salido redondo. Espero que reincidan en la idea.

Y queda todo lo que más nos enciende. La farra. Himnos para la juerga, las sustancias y las legalizaciones. Si no te has arrancado a berrear por Reincidentes en un bar, con su correspondiente litro de kalimotxo en la mano, no eres nadie.

En Las Armas recalan (¡y es un maldito honor!) con su gira Awkan. Sus reivindicaciones, sus lamentos, sus reproches, sus ponernos un fluorescente en los ojos para que estemos a lo que hay que estar, su fiesta, sus vicios y su rock’n’roll.

Si no los has visto será mejor no te los pierdas. Y si ya lo has hecho… si ya lo has hecho será mejor que reincidas.


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