Cuentos de Navidad: Parte del aire

La mañana de Reyes hay fragmentos de sueños repartidos por todo el cuarto de estar. Las fotos han atrapado los espejos y no saben si el eco del niño que duerme es un eco que sigue soñando. Me despierto muy pronto, camino por el pasillo y no busco el interruptor, hay luz en la habitación, es tibia como si fuera reciente.

Hola papá. Hola hijo.

En Nueva York tiene que hacer frío, en Ateca no nieva por decreto. Los Reyes Magos se multiplican de pueblo en pueblo. Cuando tienes dos ríos las posibilidades de helada se multiplican. Los dulces se deshacen en la lengua, esos azucarillos que son como el espíritu de la Navidad, como los monjes shaolín, como las estrellas que van y vienen.

Hola hijo, hola papá.

¿Cómo estás hoy? Jugamos con el envoltorio, tenemos la risa del brebaje final, sí hijo, hoy papá está lleno del Espíritu de la Navidad, menuda pócima, si vienes despareceré.

Hola papá, hola hijo.

Hoy te daré un beso de verdad. De la punta de la lengua hasta la estrella que cruza el cielo. Estamos encerrados, rodeados de juguetes, abiertos, cerrados, como el Corte Inglés en la noche de Reyes. 24HoursPartyPeople. En esta noche mágica puedes cambiar las leyes del Azar. La de los Grandes Números, la última hora de Galois.

Hola hijo, hola papá.

Envolver regalos vacíos, un beso sobre la almohada abandonada, el aroma de la madre. Hace tanto frío en el pasillo que pienso que nunca nadie ha caminado por aquí. En las fotos de la mañana de Reyes llevaba un pijama de rayas azul cielo y los ojos casi cerrados por el sueño.

Hola papá, hola hijo.

Ya te atrapé, carne de polaroid, fuego de alquitrán. ¿Lleva las pilas incluidas?

Ilustración Marta Hiroko

Campus de Navidad. Escuela de Rock

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