Un número primo: solo entre uno y uno mismo, 17 años de la Lata de Bombillas

Primer día, uno, viernes: La Lata de Bombillas hace del año una fiesta, fiesta del número primo. 17 es primo. Solo se puede dividir por uno y por sí mismo. La Lata de Bombillas es un número primo a pesar de lo que diga el Robby Robot.

TOY: Un juguete en tus manos. Es la broma fácil, es la idea base. Lo que todos podríamos esperar de una banda británica, lo que hace que siempre amemos el sonido, como un avión que despeja: las guitarras ácidas en los medios tiempos, la pronunciación mordisqueante, esos bajos Peter Hook que nunca nos cansamos de escuchar. Menú de fin de semana, cerveza tibia y unos peniques para tabaco. ¿Qué diferencia hay entre viajar por el espacio o tratar de olvidar una adolescencia aburrida a base de miraditas en el espejo antes de salir de casa? Pues un bombo pesado y un buen flequillo. Estar siempre listo, quedarte arriba porque lo de abajo no tiene interés y nunca sabes si vas a poder despegar. El primer single del disco, Fast silver, es una buena excusa para matar. O para dejarse morir. Las cuchillas flotan en mitad de la fiesta, no estéis debajo cuando caigan.

Chucho: ¿Te acuerdas lo dura que se nos ponía el alma? ¿La sed insoportable de queroseno que nos ha hecho olvidar todo el año 1998? Los pantalones bajados en una madrugada cuando no había cámaras grabando, una carta anual en la que apuntas todos los errores que te comprometes a

Me escuecen los ojos, lloran porque extrañan el humo del tabaco, la nariz desviada desde que la turbina blanca permanece parada, todo el mundo desesperado, flores frescas porque la lluvia nos amarga. El demonio que había dentro de Alfaro ya no puede pagar el alquiler y se dedica a lanzar los muebles por cada poro de su piel. Tened cuidado, Chucho está en la ciudad y andan buscando culpables.

Sheriff: Antes usaban estrellas de plástico. No había ley que los detuviera. Ellos eran la ley. Marcaban un antes y un después. ¿Qué es clásico? Lo que tienes grabado en la memoria: Soundgarden y Stone Temple Pilots. Nos echábamos unas risas en aquella Zaragoza del Mar de Dios y la Caja de los Hilos, cuando Miriam Reyes escribía poemas en estas calles y la tinta y el carboncillo de Luis Díez marcaba el camino que nunca te llevaba a casa. Los Sheriff mandan con el gusto de los que saben: a tiempo y con energía. O electricidad o lo que diablos se conecte en las clavijas de la vida. Saben tocar y lo hará siempre con gusto. Los Sheriff.

El segundo día, sábado: Habrá menú primero, en abierto, como cuando veíamos el Canal + y nos imaginábamos las curvas de las mujeres con o sin llave entre las manos. Por lo menos echaban Búscate la vida. En honor de Chris Peterson seguiremos hacia delante:

The New Raemon y McEnroe: Pisar hojas secas, hacer un cuenco con las manos y beber agua directamente de la fuente. Pulsar el acorde con un poco de paciencia, amar con más amor del permitido. Se han juntado dos compositores, anverso y reverso, nombres equívocos para cantar el sur y el norte de España, han llevado el número perfecto, el 12, entre cuatro y tres. Medio para cada uno y si The New Raemon buscó solucionar el Problema de los tres cuerpos aquí aparece la cuadratura del círculo (¿Podrías encontrar un cuadrado con el mismo área que un círculo dado? ¿Eso importa?) . Canciones donde podemos escuchar rastos de la Dama se esconde, de aquel evocador Casualidades de Miqui Puig…del La,la, la de Spinetta-Páez. Canciones delicadas para tiempos difíciles.

Hidrogenesse: Si yo tuviera que amar a a una máquina tendría el rostro de Alan Turing. Pocas bandas pueden ser citadas en el tema de una oposición a profesor de matemáticas y ser pinchadas e una sesión salvaje. Dualidad y esperanto: como el animal print, ¿hay límite para la elegancia o la elegancia es el límite? ¿guitarra o sinte?

Daniel Garuz: Lo único que necesita Dani son aliados que entienda que su universo se expande hasta el infinito en un globo de color claro. Un tipo que lleva años haciendo belleza y como titula el disco, es parte de un época. Su época, la época de Garuz: psicodelia neo-disco, costumbrismo absurdo, africanismo amateur, chicle de fresa ácida, las guitarras acústicas, los pianos y la nariz de payaso, voces robóticas, Elvis Presley y breakdance. Ya te lo dije: una época. La época Garuz.

El cartel se completa el viernes con Nueva Vulcano que regresan con Novelería y Kendra Frost y Ayse Hassan y pinchadiscos que llenarán de luz, amor y 180 segundos de melodías perfectas. La Lata de Bombillas, indivisible y único.

Aquí toda la info del festival: La Lata de Bombillas 17Fest

Entradas para el festival AQUÍ

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