Haciendo el camino con Cuti

Saigō Takamori encabezó la rebelión Satsuma contra el nuevo gobierno Meiji, que traicionó y persiguió a los samuráis. Un inmemorial y honorable código de honor moría en 1877 con Takamori, el último samurái.

Un púlsar es la estrella que emite radiación muy intensa a intervalos cortos y regulares. Un astro que en algunos casos puede llevar muerto millones de años mientras su luz nos acompaña todavía. Sí, Juan Ramón Vericad, Cuti, es uno de esos púlsares que ilumina el panorama musical. Y en su calidad de samurái recoge el testigo de Saigō Takamori para entregárnoslo este sábado en Las Armas. No podemos, ni debemos (ni queremos) pasar por alto el hecho de que el fenómeno Cuti se proyecta mucho más allá de lo musical. Es un caso atípico: se ha hecho acreedor de un respeto absolutamente unánime. Ni más ni menos que el que merece, pero la circunstancia es curiosa. Como curiosa es su carrera, en la que con el Rock and roll como discurso predominante, ha sabido dar saltos que lo han llevado de lo grande a lo pequeño, de lo grupal a lo individual, de la colaboración al acompañamiento, de la estepa zaragozana a los campos de manzanos de Nashville. Cuti Vericad ha trabajado de sol a sol, ha compuesto canciones maravillosas, divertidas, tiernas, emocionantes, supersónicas, canta endemoniadamente bien, ejerce de showman con pasión y toca un millón de instrumentos, desde la guitarra al teclado, el banjo, el ukelele, la armónica o la katana, entre otros.

Como corresponde a su rango, cumple a rajatabla con las virtudes del Bushidō. Justicia, coraje, benevolencia, respeto, honestidad, honor y lealtad son las claves que explican el haber llegado hasta aquí en un estado de forma tan robusto. Las cartas sobre el tapete: ¿por qué si no iba a contar con un ejército tan numeroso? El sábado lo vais a comprobar. Sobre el escenario, fieros guerreros como él procederán con la correspondiente solemnidad, pero eso no se lo digáis a nadie (es una sorpresa). Sirvan como anticipo las colaboraciones que jalonan el magnífico disco que viene a presentar, El camino del samurái. Por los surcos desfilan Tachenko, Carlos Segarra, Fernando Martín, Trogloditas, Micky y más. Guerreros virtuosos han estado al lado de Cuti en el fragor de la batalla, así que el resultado ya es inmortal.

Y Cuti, curtido en mil escaramuzas, seguirá enseñándonos con arreglo al protocolo del ceremonial, que el camino del samurái sigue brillando y brillando más luminoso que nunca.


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