De placica y placer: La Placica Vintage IX

By 30 junio, 2016general

Cada primer domingo de mes está marcado en el calendario del buen comprador, del buen ojeador y del… del buen gusto, en general. El 3 de julio vuelve La Placica Vintage a Las Armas, celebrando su IX edición en compañía de gente maja, música maja y actividades majísimas. Para los que sufrimos de un síndrome de Diógenes que nos negamos a diagnosticar, la asistencia es obligatoria. Para quienes quieran pasar un buen rato mientras echan un vistazo a los puestos del mercadillo, también. Sobre gustos no hay nada escrito; sobre buen gusto sí, este post.

Existen distintos arquetipos de placiquer, palabra que designa al que asiste a La Placica pero que también encuentra sus raíces en el placer que el propio hecho de asistir le provoca —tal y como está la RAE no creo que tengan mucho que objetar. El primero de ellos es aquel que acude a la Placica para disfrutar del ambiente, de la música y del pincho porque, ambiente, haberlo haylo. El segundo, pinchos aparte, volverá a casa con un nuevo objeto, ya sea una prenda de ropa, un libro o un vinilo. Qué más da… me remito a eso del buen gusto: algo va a encontrar, es lo que tiene La Placica. Por último tenemos al coleccionista, especializado o no, con ideas claras o amante de la vida y del amor que le produce el ver un trasto como Dios manda.

Por supuesto en distintos grados y nunca privándose del mercadillo ni de la barra del bar, el placiquer es placiquer aunque le pese la vida de la resaca del sábado. Y son respetables todos ellos, sin importar en qué medida pertenezcan a uno u otro grupo. Lo que prima es la experiencia dominguera, gustos aparte.

Por suerte propia y desgracia de quienes comparten casa y trastero conmigo, me incluyo en el tercer grupo. Y ante todo he de decir que la palabra “trasto” está libre de toda connotación negativa en mi vocabulario. Cuando llego a un mercadillo sé que no importa lo que vaya a encontrar allí… sé que voy a volver a casa con un abrigo, un libro, un reloj, una lámpara de lava o un casiotone (uno más). No lo puedo evitar pero también sé que no es de nacimiento, sino algo contagioso. Ni lo puedo ni lo quiero evitar, las cosas como son. Si se me rompe la caldera puedo ducharme con agua fría, pero por supuesto que no podría dejar pasar la oportunidad de comprar ese juego de la Game Boy Color, o la lata de metal tan mona con las señoras que anuncian cacao en polvo.

Como decía… Contagiar, contagia. Cada vez que arrastro a alguien a este tipo de mercadillos repite sin necesidad de ser arrastrado, incluso aunque no sufra de mi patología consumista. ¡Y repetirán el 3 de julio! Es verano, que alguien me explique cuál es el plan que puede competir contra una Placica y su ambientazo de vermuteo, con objetos de todo tipo y música, para los grandes y para los más peques. Qué importa si te llama más la ropa —justificado a más no poder con los puestos de ropa que he visto en cada edición, os lo dice alguien que ha pasado más horas en tiendas de ropa de segunda mano que durmiendo— o si buscas ese disco que necesitas para respirar. Consumistas, musicófagos, gente de relax y gente del vino de los domingos, madres y padres que quieren ver bailar a sus peques, amantes de la moda y de todo lo retro y vintage… ¡La Placica es EL Lugar!

Como buena placiquer de tipo 3, no puedo ser objetiva. Mi intención es contagiarte, arrastrarte a la IX edición de La Placica Vintage. Y, como te digo, repetirás.

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INFO:

Fecha: 03/07/2016
Hora: 11:00h
Lugar: Plaza de Las Armas

Actividades:
11:00h Zona Dj con vermut (Dj Coco)
13:00h Zaraswing (Música swing y danza)

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