«Continua evasión de la realidad transformada en canción»

By 11 diciembre, 2015general

Así, con el tema Lo Bello y Lo Bestia, The New Raemon hizo que la realidad de un concierto se convirtiera en una canción que tararear alegremente durante el resto de la noche.

Conseguir dilatar un instante de placer y no querer que su voz y guitarra dejaran de sonar no es tarea fácil. Y, es que, se estaba tan a gusto sentado entre las paredes de Las Armas la pasada noche del 10 de diciembre…

Dos guitarras, luz bajita y la mayoría de las butacas prácticamente ocupadas. Sobre el escenario él. Un acústico que no defraudó. Tremendamente bello. Canciones de su nuevo disco Oh,Rompehielos y demás “hits” del resto de su extensa discografía que ya empezamos a escuchar en el año 2008.

“A la salida vendo discos. También conduzco. Hago de todo. Es lo que tiene ser indi. Intimista, irónico, luminoso, genial. Entre canción y canción Ramón Rodríguez demostró que, a pesar de su “repertorio triste”, lo suyo es hacer reír. En plena gira con su nuevo disco el poético y emocional cantautor catalán llenó el escenario haciendo que no se echara de menos su banda.

Canciones de amor y derrota en primera persona y alguna que otra pieza de su “subcategoría feliz”. Entre sus temas avanzó el tiempo sin que tuviéramos conciencia de ello. Anunció su canción 13. La gente parecía que no se iba a mover del sitio.

Desde la última fila de butacas se podía ver como prácticamente todo el mundo movía alegre los dedos sobre las rodillas y cómo las cabezas asentían al ritmo como si fueran directores satisfechos tras un buen trabajo. Silbidos mudos y muecas de felicidad. A mis espaldas unas 15 personas petrificadas con miradas, cervezas y sonrisa que destellaban luz tranquila.

Las baldosas bailaron con La Cafetera, Galatea, Te Debo un Baile y cómo no: Tú, Garfunkel.Cierre perfecto para este acústico que abraza y que, como anunció Ramón con su ironía habitual, “para que nos fuéramos contentos a casa”.

Con algún tipo de pérdida de memoria la sala se puso en pie. Los asistentes cómplices estaban impacientes de cantar bien alto ese “¡Yo soy Simon tú Garfunkeeel!» Así fue. Entre risas, gallos y algún que otro tono acertado  las voces se unieron para cumplir el objetivo planteado. Sin duda a casa nos fuimos contentos.

Talento, trabajo, ilusión. The New Raemon, un placer verle y escucharle en Las Armas. Gracias por hacer que hasta el frio y la niebla que empapaban al salir del concierto pareciera poética y fuera un motivo más para sonreír.

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