Cero en conducta: Diario de un profesor de matemáticas

Profesor de matemáticas en proyecto busca empleo que le deje cerca de la vida que soñó escuchando las canciones: 8 de enero de 2013: Cero en conducta de Señor Chinarro, One en la versión de Damian Rice, Three, two, one de Los Canarios (así hago doblete), Los cuatro muleros de los Pekenikes, Five get over excited de Housemartins (o los cinco en la versión de nuestro amigo Pecker. Once y seis de Fito Páez…siete veces gato de Surfin Bichos o Seven nation army de los White Stripes, Eight days a week de los Beatles y Riot in cell block#9 que cantanban los Robins en la banda sonora de Pink Flamingos…

Invierno de 1994: aparece el primer disco de Sr. Chinarro. No era la primera referencia del sello Acuarela, que ya habían publicado anteriormente unos cuantos EP´s y singles en vinilo, pero sí que era el primer cedé, la primera colección de canciones.Félix Romeo publicaba Dibujos animados. En el disco de Sr. Chinarro aparecía una versión narcótica de Leave me alone de New Order. Aquel libro de Félix hablaba de Zaragoza, una Zaragoza codificada por líneas brumosas. Hablaba de estar solo mientras los demás también están solos. Chinarro podría haber sido un personaje de Dibujos Animados. Podría haber cantado la banda sonora del libro, sobre todo esa versión de New Order: «Déjame solo / Déjame solo / aunque solo sea estos últimos días».

Del 6 al 12 de mayo de 2006 estuve en Guadalajara. Leíamos poemas y pinchamos canciones en un sitio que se llamaba Chinaski. Nos trataron de maravilla. Sergio me regaló un EP de Peret con Lo mato. Dos años más tarde Sergio murió y me marché a Pirineos Sur a salvar el duelo. Peret empezó con Lo mato. Nos acostamos muy tarde aquella noche en Guadalajara. La mayor parte de la conversación giró en torno a cómo hay que cobrar los bolos (en metálico, en un sobre, al acabar la prueba de sonido) y en los naúticos que llevaba Antonio Luque antes de dejarse barba.

16 de diciembre de 2010: Vi a Morente en Pirineos Sur hace unos años, con esa intensidad arterial que surgía de su garganta como espuma de vida incontenible, como fuego que purifica el aguardiente de los días. Cantó “Sacerdotes”, su voz amasaba los versos: ¿Quién te escribirá canciones de amor?, como un extracto apócrifo de “El cantar de los cantares”, pagano en su particular leyenda. Las palmas y el toque mezclados como el aullido de una caverna que alarga las horas para no permitir que la noche llegara a su fin. Sus discos son como un manual de instrucciones para entender el arte de la España cósmica que se empapa de raíces para construir un presente cabizbajo: San Juan de la Cruz, Picasso o el Sr.Chinarro, todo ello bajo la alargada sombra del granadino. Mortecinas las lámparas de aceite, el aguacero de almas se acerca, protejámonos con la gasa púrpura de tu recuerdo, gracias por todo.

En aquel año 2003 me compré El ventrílocuo de sí mismo, el último disco de Sr. Chinarro en Acuarela. Es un gran disco, como todos los de Chinarro. Más luminoso en sus formas que en su fondo. Luque había construido a su alrededor una leyenda de desaliño y dejadez de la que le iba a costar salir en los años siguientes. Grababa mucho y todo era muy bueno. Era tan bueno componiendo como sacando de quicio a público, promotores, compañeros de banda y discográfica. La leyenda decía que trabajaba haciendo donuts. En el tema Los carteles, Luque decía una y otra vez: «Zeta, zeta, zeta». En aquel año 2003 vi en directo a la Costa Brava haciendo una versión de NH3 Light de Sr. Chinarro. La canción hablaba de Santillana, el delantero centro del Real Madrid que solamente tenía un riñón y aparecía en un disco llamado Cobre cuanto antes que había aparecido en Acuarela en el año 2002.

Noviembre de 2010: Paseamos con Isabel Bono por Málaga. Nos enseña, en una clase de mitomanía acelerada los lugares que inspiraron las canciones de Antonio Luque: martes, 26 abril 2011. Octavio me entrega con mucho misterio una caja de cerillas. Dice que la abra cuando él se vaya. La abro con cuidado. Dentro hay un caballito verde de plástico de los soldaditos de los sobres sorpresa. Pienso que debe de ser un mensaje, pero no sé cuál. Recogemos piedras y pensamos en darles color. Palabras y más palabras. en una casa invadida por el caos, bebiendo café y fumando demasiado,hace frío, mucho y la calefacción eléctrica no da para más.

11 de junio de 2011: Augusto Algueró representa como nadie el talento pop en España, talento de traje elegante y martini bien servido, de una España que se desperezaba en plena eclosión del Desarrollismo. Pienso en Algueró y sus gafas negras y en Adolfo Santiesteban, quizá más ácido, frente al piano, postulándose a la presidencia de la buena vida mucho antes que Sr.Chinarro. Pienso en los grandes compositores que evitaban la contracultura para componer tonadas inmortales: Antonio Carlos Jobim cantándoles a las chicas de la playa de Ipanema en el Brasil, Burt Bacharach responsable de uno de los cancioneros más fabulosos del mundo anglosajón o incluso, y éste más maldito, Sergé Gainsbourg escribiendo tonadas lúbricas para todas las actrices de la nueva ola en el país vecino. O rebuscar entre los créditos de los vinilos de Adriano Celentano y encontrar esa dupla maravillosa Mogol/Bella.

27 de septiembre de 2012: Ana y yo vamos en el coche. Esperamos unos cuantos minutos, pero al final empieza. Los dos miramos el futuro con ganas de contar historias, ella mucho más, por eso escribe: Esta noche, en la Lata de Bombillas, a las 21.30 h. un conciertazo. Del último disco de Sr. Chinarro, «Presidente» me quedo con esta canción maravillosa, histórica y onírica (que incluso me atreví a incluir en una clase de historia medieval de 2º E.S.O.): Babieca Muy pegadiza…me encanta. «Mi espada era Tizona…y mi caballo Babieca, mi espada era Tizona, tú eras Doña Jimena…Más Babieca que yo aquí no hay»

En el año 1997 Acuarela publicó El porqué de mis peinados (luego lo reeditaría en el año 2001), el tercer LP de Sr. Chinarro. Fue mi primer disco de Chinarro. En El porqué de mis peinados la voz de Antonio Luque se mezclaba con Sandra. Me imaginaba a Chinarro como un oscuro sucedáneo de Corcobado, vampírico y con barba, pero aquel disco y uno de los conciertos que dio en Radio 3 grabado en una TDK de 60 minutos, me volvió a poner del revés la cabeza. Había escuchado por primera vez a Sr. Chinarro en un tributo a la movida madrileña, Amigos de lo ajeno (Pussycats Records, 1997), en el que hacía una versión psicótica de Han caído los dos de Radio Futura. Vuelvo a escuchar cuando canta en A la luz de dos velas aquello de «Mirando las ventas se quema el colchón / Capitán Cavernícola» y vuelvo a Dibujos animados. También el sonido del teclado afónico de Tu casa o la mía, las rimas imposibles, Gómez de la Serna, los relojes de arena y el sample de Ritmo de la noche. Lavabos sucios, cuchillas de afeitar calientes.

30 de marzo de 2013: Éramos jóvenes y una tarde en el Fantasma de los Ojos Azules (el nuevo, no éramos tan jóvenes) hablaba con Sebas Puente de Remonto y del Señor Chinarro…hablábamos de Señor Chinarro con la esperanza de las minorías: hoy abre el disco con Campos de Marte y los guiños ya no me impiden cerrar los ojos, hay suficiente luz. Esa apertura ripiosa (con sonrisa) y abierta me recuerda al nuevo Luque, armado de fuego para apagar los incendios.

¿El final del diario? En el Porqué de mis peinados estaba Quiromántico y eso sigue poniéndome dura el alma. Imaginaba a Sr. Chinarro con las barbas del Capitán Cavernícola. En las imágenes de los conciertos de Radio 3 parecía más bien un empleado de banca. Un poco gordo, incluso. Hay una canción de El Porqué de mis peinados, se llama Diario de Pitágoras: «Unas cervezas, dos en el tren, tres en el coche, mira qué bien. / Decimos adiós a los guardias civiles que nos vigilan al salir de las Ventas». Me recuerda al viaje de Torosantos y Dalila Love por las carreteras de los Monegros en Discothèque de Félix Romeo tiene algo de realismo mágico baturro, es sórdido pero creíble, amoroso y apestoso, como si en la rima consonante uno encontrara la salvación.

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