Gramophone Allstars: The Jamaican Connection

Reconozcámoslo: para el gran público –que hasta que no se demuestre lo contrario, somos todos– la sola mención de la música jamaicana conduce, de manera instantánea, a la evocación del reggae y su gran profeta Bob. Se trata de una reacción sináptica, instintiva, inevitable. Es muy probable que no exista una vinculación entre un género, un artista y un país tan arraigada en el inconsciente colectivo como la representada por el triángulo Reggae-Marley-Jamaica, una tendencia que se ve reforzada por la abundante imaginería –¿o debería decir merchandising?– existente en torno a lo rastafariano y el ganja.

Pero no seamos ingenuos, han pasado 35 años de la muerte del icono, y aunque sus canciones, –perdón, himnos–, siguen y se seguirán transmitiendo de generación en generación, los ritmos irradiados desde la isla nunca dejaron de evolucionar: se emanciparon, tiempo ha, de su hermoso nido antillano, y se diseminaron por el mundo cual agentes polinizantes; se entregaron a una fecunda vorágine de promiscuidad musical y dieron lugar a asombrosas fusiones que, aunque alejadas de la distribución mainstream, nada tienen que envidiar a los grandes hitos emanados de su formulación primigenia.

No necesitamos viajar muy lejos para dejar constancia de este proceso enriquecedor. Llegados desde el Ampordá, el próximo 13 de Mayo aterrizan en Las Armas los Gramophone Allstars, uno de los más destacados representantes del Jamaican Fussion Style en la actualidad. En su propuesta es fácil detectar la presencia de elementos tan diversos como el reggae, el jazz, el ska, el soul, la bossa-nova, el son cubano y hasta el bolero, aunque lo relevante, más allá de sus eclécticas influencias, es que, como en los buenos guisos, el resultado final supera a la suma de sus ingredientes.

El ensamblaje de tantos y tan variados estilos, lejos de dar pie a un batiburrillo, resulta en una combinación sorprendente, llena de coherencia, personalidad y carisma, pero también de alegría y animus festivus:

La trayectoria de Gramophone All Stars se viene forjando desde el año 2008, pero es a partir de 2014 cuando adoptan el formato de Big Band, lo que confiere una extraordinaria espectacularidad a su puesta en escena. Más de quince artistas sobre el escenario, una sección de viento con una decena de miembros, sonido limpio y elegante, energía a raudales, espíritu desenfadado y constante retroalimentación con el público son sólo algunas de las razones por las que nadie debería perderse el que promete ser uno de los grandes conciertos de esta primavera en Zaragoza.

Mención aparte merece la voz de su vocalista, Judit Neddermann, quien, con aparente facilidad, es capaz de encarnarse en cualquiera de las damas del soul del siglo XX, para, a continuación, personificar como nadie la sensibilidad de la bossa nova, o hacer gala del poderío de las grandes de la copla, demostrando, además, que ser una diva de la música no está reñido con derrochar naturalidad y simpatía.

Un placer para los oídos. Un desafío para tus pies. Una sonrisa para el alma.

La guinda perfecta para una semana llena de mestizaje musical en Las Armas.

Leave a Reply

X