GIMME DANGER: Jarmusch y Los Stooges

By 20 enero, 2017general, socios

El nivel de apetito que despierta este documental está a la altura de un Scorsese presentando nueva peli sobre la mafia. Espérate. Jim Jarmusch firma este Gimme Danger en el que repasa la historia de un grupo que logró ladrar a la industria musical y devolver al rock algo de la contestación que se le supone, lo que por supuesto no les iba a salir gratis. El plato fuerte está en el sujeto, huelga decirlo. Iggy Pop y sus muchachos supieron descollar entre jóvenes y jóvenas con cierta habilidad al poco de nacer. Cortes con botellas rotas, torsos desnudos y exhibición de aparatos reproductores encima de un escenario eran parte de un pack destinado a elevar al cubo el descaro de los Rolling³ y allanar el camino a Ramones, Sex Pistols y demás adorables criaturas. La aritmética de las ventas de discos fue harina de otro costal y fuente de desencuentros con la troika de hombres encorbatados que habitan en los balances contables de toda discográfica. Y fue a otra harina a la que también parecieron aficionarse sus venas. No serían los únicos, pero (yo no estuve allí para comprobarlo) parece ser que no fueron del grupo de los más cautos.

También hubo algo de música en este periplo. Rock de factura distorsionada y base rítmica pertinaz, basado en una vieja idea de Pop de dar una vuelta al Blues (cosas de la vida, la cosa derivó en Punk). Su segundo disco fue el hostión del que los levantó un ángel llamado David Bowie para recomponer el concepto, enchufar a la banda con su discográfica y meterles un empentón. The Stooges duraron algo más, pero la harina no actuó de espesante sino de disolvente, y cada mochuelo a su infierno. Hay algo macabramente épico en las caídas de los ídolos y ese punto de partida es el que sirve a Jarmusch para empezar su relato y sazonarlo de oro molido para fans más allá de la historia gruesa del cuarteto. Datos y curiosidades que, como bien sabemos, son con la música en sí el otro 50% de lo que nos gusta del R’n’R. Iggy Pop comenzó la entrañable tradición de tirarse al público (literalmente): información sobre el particular no es menos importante que haber oído mil veces I Wanna Be Your Dog. Ahí tenemos a Jarmusch dándonos lo que queremos.

Humor, caos, rock y ácido lisérgico en un documental que tienes que venir a ver a Las Armas. Bueno, mejor haz lo que te parezca. Pero si no te han valido nuestras palabras, deberás saber que la crítica la pone en un altar. «Jarmusch cuenta la legendaria carrera de esta gente de forma muy atractiva (…) El interés no decae.» Boyero dixit, de modo que nada que añadir. Bueno, sí: que vengas a verla a Las Armas.

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Lugar: Sala Principal de Las Armas
Hora:20:00h
Días: 8 y 9 de febrero
Precio: 5€ / Socios Gratis
Venta sólo en taquilla

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