Adam Ant es The Blueblack Hussar

By 5 mayo, 2016cine, general, socios

Adam Ant sube las escaleras del Albert Memorial de Londres mientras suena Vince Taylor. Con su tricornio napoleónico, bien parece un híbrido entre el propio emperador y una suerte de Jack Sparrow. Así comienza “The Blueblack Hussar”, el documental que realizó el cineasta Jack Bond acerca de una estrella cono Ant, plagada de luces, pero también con sus sombras. El director cuenta a lo largo de su carrera con cierta experiencia en el género, habiendo realizado documentales sobre figuras que van desde Salvador Dalí hasta Werner Herzog o los Pet Shop Boys. Y bien, ¿por qué merece Adam Ant un lugar en su filmografía? Lo cierto es que el hombre-máquina es un genio y, además, es un genio entrañable.

Lejos de la mayoría de los documentales musicales, The Blueblack Hussar nos acerca a su protagonista desde una perspectiva diferente. Tras años de inactividad, Adam Ant decidió regresar al panorama musical con el lanzamiento de “Adam Ant Is the Blueblack Hussar in Marrying the Gunner’s Daughter”, su sexto álbum en solitario. La cinta se centra en la vuelta de la icónica figura que alcanzó la fama a comienzos de los 80, con Bond filmando en Londres y París el esperado regreso del artista. No estamos ante el típico ejemplo de documental basado en testimonios, ni en conversaciones para profundizar en la vida artística y personal del músico. A través de los conciertos en pequeñas salas, reuniones con músicos jóvenes, grabaciones de temas —resulta imposible no hacer un inciso para que toméis nota de las versiones que Ant se marca, junto a Twinkle Twinkle, de Ça plane pour moi y Je t’aime moi non plus— o el maravilloso encuentro entre el artista y su musa, la actriz y mito erótico Charlotte Rampling. No existe una historia concreta, tan solo los pedazos sinceros que Bond filmó de una nueva etapa en la carrera de un grande.

Y no, tampoco estamos ante una película que indague en los problemas psicológicos del artista. Ant se vio forzado a interrumpir su carrera tras un diagnóstico que incluía episodios de depresión y desorden bipolar. Me niego a criticar la obra que voy a citar…, pero The Blueblack Hussar no es el “The Devil and Daniel Johnston” de Adam Ant, aunque nos muestre algunas reflexiones sobre el tema. Nos basta con escuchar al artista cantando uno de sus temas, Shrink, para comprender la dureza de una realidad que nunca ha ocultado: is it just me or is it just medication?

Lo mejor de este documental es que no necesitamos conocer todos los detalles que rodean al artista para lograr empatizar con él, e incluso simpatizar. Gracias a Bond acogemos a Adam Ant, lo sentimos tan cercano como un colega, como uno los de de toda la vida, o quizás como una de esas personas que se convierten en desconocidos íntimos tras compartir un par de cervezas a altas horas en el antro más turbio de la ciudad. Es un tipo majo, la clase de tipo que dedica una canción a Kenndy, que lo mismo disfruta contemplando una obra de arte que desenvolviendo las figuritas kitsch que acaba de comprar en el mercadillo, que colecciona discos y libros pero también platos de cerámica con imágenes de Napoleón. De los que se ríen al ver a James Franco fotografiado con la misma raya blanca que solía cruzar su rostro en los 80, y que lo mismo agasajan a Charlotte Rampling que a Lily Allen. De los que te pueden soltar un “fuck you” que recibirás entre risas en mitad de un concierto… pero porque puede.

Ya sabéis, si todavía no habéis tenido la oportunidad de verlo, Adam Ant y su The Blueblack Hussar os esperan en Las Armas el 19 de mayo. Larga vida al rey del new romantic.

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