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Lee Fields, lo grande y lo pequeño.

Pido de antemano disculpas por el exceso de boato, por el maximalismo, por la descomunalidad. Sólo diré en mi defensa que ante quien es capaz de ensanchar y encoger el espíritu utilizando tan sólo sus cuerdas vocales no caben palabras tibias.

Y es que yo no sé qué es el alma, pues jamás he visto una, y cuando he preguntado al respecto, sólo he obtenido respuestas vagas, que no me han ayudado a salir de la ignorancia. Pero sospecho que debe ser una cosa muy, pero que muy pequeña, porque entre las vísceras y las entrañas apenas queda espacio para encajar sustancia alguna, por presunta y vaporosa que ésta sea. A la vez, intuyo que debe ser una cosa muy, pero que muy grande, pues no hay poeta que no la loe, ni demonio que no se la quiera apropiar.

De la pequeñez del alma –y de la nuestra propia–, es fácil tomar conciencia. Basta con mirar al firmamento para que se haga patente nuestra cruda, divertida, proverbial insignificancia. Y sin embargo, por más que tal visión debiera aplacar nuestra vanidad, el ansia de trascendencia sigue siendo consustancial al ser humano.

Semejante contradicción mal puede explicarse con palabras. Por suerte, para llegar donde éstas no alcanzan, tenemos ese “pequeño” milagro llamado música, pues no concibo ejemplo más concluyente de lo que es a la vez efímero y eterno que el acto de escuchar una canción: LEE FIELDS & THE EXPRESSIONS: Wish You Were Here

La voz de Lee Fields es una alfombra mágica que nos arranca de nuestra gris cotidianeidad, y nos traslada a otra dimensión, en la cual se aprecia con nítidez esa íntima conexión entre lo grande y lo pequeño, se comprende que no existe emoción humana tan diminuta que no tenga su origen en un desmesurada tempestad, ni océano tan inmenso que pueda albergar nuestras (in)significantes lágrimas.

Visto así, sería más sencillo suponer lo qué es el alma; tal vez no sea otra cosa que el ansia infinita de amor que, en última instancia, rige la vida de todo ser humano.

Como suele suceder con los grandes profetas, en la trayectoria de este chamán hay mucho de viaje iniciático, de relato universal, de síntesis de todos los avatares de la humanidad y del cosmos. Carl Sagan se revolverá en su tumba, pero aquel Fields funky y demoledor de los 70, que llegó a ganarse el apelativo de “Little JB”, bien podría asimilarse –por explosivo e improbable–, al primigenio Big Bang, mientras que el sabio hechicero que incurre, algo después, en el soul más intimista, evocaría, más bien, la serena perfección de los cuerpos celestes, orbitando los unos en torno a los otros, dando lugar al espectáculo más hermoso de la Creación.

Ambas advocaciones, el huracán y la brisa, comparecerán el martes en Las Armas para recordarnos que lo grande y lo pequeño son conceptos, por definición, relativos.

Salvo si hablamos de Lee Fields, claro. Él es absolutamente grande.

Fecha: 11 de Octubre 2016
Hora: 22:00h
Lugar: Las Armas
Entradas: Ant 15€ / Taq. 18€
Ofertas especiales: Socios 12€ / -21 gratis
Venta de entradas: www.ticketea.com/entradas-concierto-lee-fields-en-zaragoza/
– Entradas gratuita -21 rellenando el formulario:
http://www.alasarmas.org/entrada-libre-para-menores-de-21-anos/

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