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“El Club de la Tapa”: la síntesis de la felicidad

By 3 Noviembre, 2016gastronomia, general

Cuentan que, en cierta ocasión, Pascal escribió una extensa carta a un amigo, y en la postdata se disculpó “por no haber tenido tiempo de redactar una misiva más breve”.

En la misma línea, se suele afirmar que “los mejores perfumes siempre vienen en frascos pequeños” y que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” (con excepción del sexo, se sobreentiende).

Tales afirmaciones, profundamente arraigadas en la sabiduría popular –única fuente de conocimiento verdadero–, vienen a consagrar a la síntesis como el acto creativo por excelencia, la madre de todas las artes, la suerte suprema del ingenio y la innovación. Y aunque su validez rige en todos los órdenes de la vida, en la gastronomía llega a resultar axiomática.

Entiéndaseme bien, no seré yo quien controvierta las bondades de los banquetes copiosos –como buen gallego, soy el primero en mofarme de la categorización de la gula como pecado capital–, pero cuando de lo que se trata es de apreciar la exquisitez, será la sutileza, y no el exceso, la que nos marcará el camino a seguir.

Desde esta concepción cualitativa del Todo, la tapa encarnaría la culminación del placer culinario, la conexión esencial entre el paladar y el alma, la delgada línea que separa lo gastronómico de lo poético. Pero la tapa es mucho más que eso: es sustento para el cuerpo y el espíritu, es el epítome de la sublimación sensorial, es un esbozo de buenaventura al amor de los fogones. Y, por encima de todo, es un canto a la amistad, un viaje de vuelta a los momentos compartidos junto a la barra de un bar, una celebración –en definitiva– de una cierta forma de entender la vida.

Si Ferrán Adriá elevó la cocina a los museos, ahora Las Armas la eleva los escenarios, y, por qué no, a los altares. Cada sábado –empezando esta misma semana, con una espectacular presentación– rendiremos homenaje a la liturgia sacramental del tapeo.

De un lado, como maestros de ceremonias, contaremos con algunos de los chefs más prestigiosos del momento. Del otro, con la trascendental encomienda de la apreciación, los miembros del club más distinguido del mundo. En el centro, bandera y estandarte del gusto por lo delicioso, la tapa, compendio definitivo de amor, alegría y buen hacer.

Las maravillas que se alumbren en estos encuentros extraordinarios podrán catarse durante treinta días en el restaurante de las Armas.

Únanse a este noble contubernio cumpliendo el único requisito de la devoción, la cual ha de ser sincera y profunda, pues de otro modo, no sería.

 

Únanse al Club de la Tapa, y degusten, hasta el empacho, el sabor de la felicidad.

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